Pau Riba Cau de Fans

PUGEU A LA BARCA QUE NAUFRAGAREM...

PAU RIBA "El Maduro" 2ª part

pauribacaudfans | 10 Novembre, 2006 15:03

-Y entonces te largaste.

-Sí. Barcelona me ahogaba. La cultura, que a mis 15 años era una cosa con mayúscula, cuando yo iba de existen-cialista de arte y ensayo, era una fantasmada. La ciudad, una mierda. La policía nos  sacó de casa por una tontería y nos montaron todo un tinglado para meternos en la cárcel. Después de aquello hice lo que hacían los hippies: irme a Formentera y meterme en un trip de creatividad por lo li­bre. Fueron dos años de euforia creativa, pero sin ninguna salida. No habían salidas, hablo de hace ocho años más o menos. Yo no podía sacar todo aquello porque no existía ni el lugar, ni los músicos, ni los managers, ni nada. A partir de entonces me dediqué a buscar salidas, a intentar ser mi propio manager. Y eso me ha costado más de seis años. Y de dicarme a eso me ha impedido componer más. Todavía no he sacado a la luz ni la quinta parte de lo que creé en Formentera.

-¿Y saldrá algún día?

-Sí. Ahora ya se cómo va el tinglado. Ya sé que es la técnica empresarial, la técnica musical, la técnica de la actua­ción. He metido la nariz en todas partes. Para enterarme. Y me he enterado. Lo de Canet fue para mí una experiencia más en eso de meter la nariz. Metí la nariz y ahora ya sé co­mo va.

-¿Y las críticas no te afectan?

-No. Con el Canet me he liberado de toda aquella carga, de todo el largo camino que va desde la creación has­ta la re-creación, es decir, hasta el espectáculo montado. Las críticas son abejas mayas que pican a un bruto mecánico. Yo he quedado satisfecho: ya se lo que quería saber. Mi me­cánica continua. Tengo una pieza más en el puzzle.

-¿Y qué pasa con la gente que fue al Canet y se amuermó?

-El muermo no es nada nuevo. Está ahí cada día. A mi lo que me preocupa es la falta de euforia grupal, el in­dividualismo de ahora. Ahora cada cual tira por donde pue­de. Todo el mundo pasa de todo, en el mal sentido. ¿En Ca­net se amuermó la gente? También se amuerman en casi to­das partes. El problema es gordo y yo voy a por él, voy a buscar salidas.

-¿Vas a dar una alternativa enrollante para todos?

-Sí. A eso voy.

-Cuando lo de Badalona la gente decía que eras una estrella, por fin, una estrella del rock. Lo de Canet ha enfria­do este rollo y la gente dice: ¿por qué se mete el Pau a em­presario ahora que ya era una estrella?

-Para que exista una estrella tiene que haber un fir­mamento. Si no hay firmamento y queda una sola estrella, esta estrella se convierte en el sol. Y el sol es algo que se quema a sí mismo, es el blanco de todas las mira­das, es lo único que tiene luz propia. Y yo no quiero quedarme ahí fijo, quemándome, alumbrando en solitario.

-¿No hay más estrellas?

-Aquí no. Traen algunas de otras galaxias. Pero aquí no hay estrellas. Hay buenos músicos. Hay público para la buena música. Pero no hay estrellas del rock, estrellas con...

-Carisma.

-Eso. Aquí sólo hay el sol, que soy yo, y la luna que es el Sisa.

-¿Y tú no quieres ser el Sol? Eres Leo, que es el sig­no solar por excelencia, el centro, siempre has dicho cosas en plan sol, emperador, rey. Me dijiste hace unos meses que, después de mucho lío con Libra, que es tu ascendente, querías recuperar tu identidad como Leo, como centro, co­mo sueño de infancia de llegar a ser un nuevo Jesucristo. ¿Qué pasa con todo ésto?

-Sí, si. Yo, a partir de los 17 años me vi metido en to­
dos los conflictos de las relaciones amorosas, los trips, las
ciencias ocultas. Llevaba una carga moral muy fuerte. Reli-     
giosa, freudiana, c
ósmica...

 

 
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